En Muelle 16, nos dedicamos a crear entornos que, además de ser prácticos, ofrezcan una atmósfera acogedora y con carácter propio. Este proyecto es un ejemplo claro de cómo logramos integrar diseño y funcionalidad en una cocina.
Se parte de una cocina originalmente oscura y poco funcional, con una terraza-tendedero que limita considerablemente la entrada de luz natural. El mobiliario existente es de madera oscura, lo que acentúa aún más la sensación de un espacio cerrado, y las paredes están completamente alicatadas hasta el techo.
La reforma de la cocina implica un cambio significativo con la incorporación de la terraza al espacio principal. Esta decisión no solo amplía físicamente el área disponible, sino que permite una nueva distribución más eficiente y moderna. Ahora, la cocina se divide en tres zonas claramente diferenciadas: una zona de cocina propiamente dicha, una isla central multifuncional, y una zona de almacenamiento que optimiza el espacio disponible.
El uso de colores juega un papel crucial en la transformación de la cocina. Se eligen tonos mostaza para las paredes, combinando pintura y papel pintado. El contraste entre los tonos cálidos y los neutros claros crea una atmósfera mucho más luminosa y agradable.